LA UNIDAD MUERTA DE LO DIVINO

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Guillermo N. Guzmán

Resumen

El principal testimonio del pensamiento de Sócrates fue probablemente su muerte. Al no escribir nada, dejó en manos de otros la labor de perpetuar su doctrina, cuyo mejor argumento fue el haber sido consecuente con su pensamiento hasta la cicuta. Esto implica que uno de los elementos fundamentales del pensamiento socrático fue el adoptar un único punto de vista cuya validez universal, determinada por los principios de la razón, fuera inamovible. Esto, en el terreno de la moral no encuentra un precedente lo suficientemente explícito como para no aceptar que lo que el pensamiento de Sócrates operaba era en realidad una reforma del pensamiento moral que repercutió severamente en el curso de la historia universal.


Por otra parte, si consideramos las implicaciones que tuvo para la mentalidad griega el nacimiento del pensar filosófico, no es de sorprender la regularidad con que los filósofos fueron acusados de irreligiosidad. Sócrates, Protágoras y Aristóteles, recibieron condena por ella, pero es el caso de Sócrates el que ha recibido mayor atención debido a que fue el único que pereció por ella. Protágoras escapó y la tradición refiere que murió al naufragar en la nave en que se fugaba, Aristóteles sólo fue desterrado y cumplió su condena marchando hacia Calcis donde murió uno o dos años después. Sólo Sócrates padeció la implacable mano de la ley ateniense e hizo de su muerte el emblema de su doctrina: padecer la injusticia antes que ocasionarla.

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Cómo citar
Guzmán, G. N. (2022). LA UNIDAD MUERTA DE LO DIVINO. HUMANITAS DIGITAL, (34), 127–140. Recuperado a partir de https://humanitas.uanl.mx/index.php/ah/article/view/1695
Sección
Filosofía